Legionella

La enfermedad de la legionella es una forma grave de pulmonía: significa que los pulmones se inflaman debido a alguna infección. El origen es una bacteria llamada legionella.
Las personas que enferman de Legionella suelen inhalar la bacteria del agua o del suelo. Los colectivos más vulnerables son las personas mayores, personas fumadoras y población que cuentan con sistemas inmunitarios débiles.
Dicha bacteria de la Legionela provoca otras enfermedades como la fiebre de Pontiac, una enfermedad menos grave muy similar a la gripe común. La fiebre de Pontiac tiende a curarse por sí sola, pero la enfermedad de la legionella puede tener complicaciones que pueden provocar hasta la muerte.

Aunque el tratamiento oportuno con antibióticos generalmente cura la enfermedad del legionario, algunas personas continúan teniendo problemas después del tratamiento.

 ¿Qué es la legionella?

Si te preguntas que es la legionella, la Legionella es una bacteria con presencia mundial, del grupo o familia Legionellaceae, que es parte de la flora bacteriana de aguas superficiales como embalses, lagos y ríos. Se caracteriza por ser una bacteria altamente resistente en su hábitat natural, con una alta adaptabilidad a diferentes medios. A pesar de que en su medio natural se encuentre en bajas concentraciones, entre los 20 a 45 grados se desarrolla muy rápidamente.
Por lo tanto en los medios de distribución y abastecimiento de aguas tiene las mejores condiciones para su reproducción en especial en los grandes núcleos urbanos.
Alcanzarán la instalación de agua caliente, agua climatizada, torres de refrigeración, centrales humidificadoras, fuentes o cualquier instalación destinada al consumo humano.
En ciertas zonas, áreas o actividades que generen concentraciones o acumulaciones de agua y lodos, son otra fuente prolífica para que se desarrollen en las mejores condiciones este tipo de bacteria. La formación de éstas capas junto con la temperatura hacen proclive su crecimiento masivo.

Síntomas de la legionella

El período aproximado de manifestación de la enfermedad del legionario suele oscilar entre los dos y diez días después de la entrada en contacto con la bacteria de la legionella. Los síntomas de la legionella iniciales suelen ser: 

Cefaleas y dolores de cabeza.
Molestias y dolores articulares y musculares
Cuadros febriles de incluso 40º.
Tos con generación de moco, incluso generación de esputos con sangre.
Sensación de  ahogo o falta de oxígeno.
Molestias y dolores en la zona torácica
Trastornos del aparato digestivo, malestar general, náuseas, vómitos y diarrea.
Desorientación y trastornos mentales.
Afecciones respiratorias y pulmonares.
Infecciones en heridas y en órganos como el corazón.

Factores de riesgo

Tampoco quiere decir que todo el mundo que pueda estar expuesto en algún momento a la bacteria de la Legionella, quiere decir que finalmente va a enfermar. Hay ciertos perfiles de personas que reúnen muchas posibilidades de que puedan contraer y desarrollar la enfermedad del legionario. Es más probable que desarrolles la infección si reúnes alguna de las condiciones:
Si eres fumador. El tabaco lesiona gravemente los pulmones, generando mayor vulnerabilidad de contraer dichas infecciones pulmonares.
Si padecemos enfermedades inmunodepresoras o si tenemos un sistema inmunitario debilitado.
Tener alguna patología pulmonar crónica u otra afección grave.
La edad es un factor proclive, en especial a partir de los 50 años de edad o más. Un factor de riesgo importante de transmisión de la Legionela, en especial por las consecuencias que puede provocar, se puede dar en residencias de ancianos u hospitales, donde las bacterias pueden multiplicarse rápidamente.

Prevención de la Legionella

Los cuadros de manifestación de la enfermedad de la Legionella pueden evitarse. Para ello se requiere de un plan de prevención que tenga en cuenta los sistemas de gestión del agua en cada edificio, donde de alguna manera se puede controlar y garantizar que el agua se mantenga saneada y limpia con regularidad.
Uno de los objetivos de estos planes es evitar acumulaciones y estancamientos del agua, reducir las condiciones y las condiciones ambientales que ayudan a la bacteria a desarrollarse.
Dependiendo del tipo de edificación y de sus condiciones, las medidas que se vayan proponiendo serán de carácter obligatorio para la generalidad.
Se actuará en especial sobre depósitos, tanques, aljibes para consumo humano. En las instalaciones de agua caliente o fría.
Acudir a una empresa de Legionella en tratamiento contra la legionella, para que lleve a cabo el mantenimiento de las instalaciones propuestas. Se actuará también en su caso, sobre termos eléctricos o caldera de combustión con acumulador: hay que tratar de mantener la temperatura del acumulador más allá de los 60ºC y no apagarlo por la noche.
Se tendrán en cuenta los grifos y duchas de la vivienda. Como recomendación se debe evitar el uso de filtros y accesorios no necesarios. Otra técnica preventiva es utilizar difusores de gota gruesa en duchas, grifos, etc.
Dejar salir el agua unos 5 minutos semanalmente de todos los grifos.
Limpiar e higienizar todos los difusores, filtros metiéndolos en lejía diluida. Todas las posibles acumulaciones de cal, se deberán eliminar a través de productos antical, o vinagre. Como consejo saludable y personal evita fumar.

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